ANDRE STERN
UN ADULTO DE 42 AÑOS QUE VIVE AUN SU INFANCIA. VAMOS A JUGAR A NIÑOS SOLOS
Este joven habla de su experiencia de
aprender con ENTUSIASMO todo lo que la
vida le ha dado, y lo que sus PADRES le permitieron realizar. Nunca fue a la escuela,
porque sus brillantes padres no lo creyeron conveniente. “con los padres que
tenía, con el medio ambiente en que vivía, TODO contribuyó al desarrollo innato
de mis habilidades”. Sus padres no pusieron límites a su CURIOSIDAD. Ellos no
les enseñaron nada, sólo los dejaron JUGAR, alimentaron su ENTUSIASMO por las cosas, y fueron ayudándolas a
desarrollar sus talentos.
¿Qué sucede cuando la espontaneidad
de un niño nunca se ve obstaculizada por escolaridad o cualquier enseñanza?
ARNO Y
ANDRE STERN PADRE
MAESTRO E HIJO
ARNO creó un fenómeno
universal que ha llamado
LA FORMULACION.
La idea que está detrás de la Formulación es
que todos los seres humanos tenemos una “memoria orgánica” que es universal y
que se expresa a través del dibujo libre y espontaneo. La constatación de esto
vino dada por la comprobación realizada por Arno en estos viajes por todo el
mundo, de que niños y adultos realizaban las mismas figuras y dibujos en todas
partes.
Durante la década de
los 60 realiza viajes de investigación entre diversos pueblos indígenas. En
1986 funda el I.R.S.E. (Instituto para la investigación en la Semiología de la
Expresión). Ha publicado numerosos libros traducidos a varios idiomas y
continúa dando charlas y cursos de formación en los que da a conocer todo su
trabajo.
Arno afirma:
Profesores, tengo
muchas cosas que deciros. Y aunque no trabaje en la escuela como vosotros,
también “trabajo con niños” desde hace más de sesenta años. Y hoy, con ochenta
años cumplidos, sigo haciendo con el mismo ardor y entusiasmo lo mismo que
comencé con veinte.”
Arno Stern a la edad de 26 años después de la
segunda Guerra Mundial en 1946 recogió a todos los niños huérfanos de los
judíos. La increíble historia de Arno Stern comienza al final de la Segunda
Guerra Mundial cuando, con apenas veinte años, le ponen al cuidado de un grupo
de niños, huérfanos de guerra, en un orfanato suizo. Debido, por suerte, a su
inexperiencia y a su falta de cualquier formación sobre niños, no tiene mejor
idea que ponerlos a dibujar de forma libre para mantenerlos entretenidos,
resultando tal actividad con un éxito inesperado, que le anima a continuar con
la experiencia abriendo un taller
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